El Plan de Desarrollo Municipal para la gestión 2025 - 2030 comenzó escuchando al territorio: con ocho asambleas barriales, una en cada barrio del Municipio B, además de más de 150 encuentros con vecinas, vecinos, comerciantes, colectivos y organizaciones sociales.
Este proceso participativo permitió definir las principales líneas de trabajo para los próximos años, poniendo en el centro las necesidades planteadas por la comunidad.
El ABC municipal como prioridad
El alumbrado, el barrido, la poda y el mantenimiento de calles y veredas constituyen los principales cometidos del gobierno local y fueron una prioridad durante este primer año de gestión.
En ese marco, se intervinieron más de 2.500 árboles, se atendieron más de 1.400 reclamos vinculados al alumbrado y se instalaron más de 400 luminarias nuevas.
En materia de limpieza, se retiraron 507 toneladas de residuos a través de las tareas de barrido, realizadas mediante políticas de empleo protegido que generan oportunidades laborales y contribuyen al cuidado del territorio. Además, se llevaron adelante 11.000 intervenciones en bocas de tormenta, retirando más de 350 toneladas de residuos para mejorar el funcionamiento del sistema de drenaje.
Asimismo, se realizaron tareas de mantenimiento en más de 60 espacios públicos, fortaleciendo el cuidado del territorio y la calidad de los espacios de convivencia.
Un municipio que se construye con participación
La gestión también impulsó numerosas iniciativas culturales, sociales y comunitarias que promovieron el encuentro y la participación en los barrios.
Durante este año se continuó impulsando Paseo Sur Palermo y comenzó el ciclo Sábados en Ciudad Vieja, dos propuestas orientadas a poner en valor el encuentro ciudadano, la apropiación colectiva del espacio público y el patrimonio cultural de estos barrios, fortaleciendo los vínculos entre organizaciones sociales, emprendimientos locales y expresiones artísticas que forman parte de su identidad.
En esa misma línea, más de 250 personas participaron en los talleres de huertas comunitarias, una iniciativa que promueve la educación ambiental, la producción sostenible y el trabajo colectivo. Además, se realizaron cuatro tablados que convocaron a más de 1.800 asistentes y se lanzó el programa Cafés y Bares Notables del Municipio B, una iniciativa que busca establecer un circuito turístico y a reconocer estos espacios emblemáticos que forman parte de la memoria y la identidad del territorio.
También se inauguró el Espacio Sociocultural Palermo, un proyecto de cogestión junto al Concejo Vecinal 2 y vecinas y vecinos del barrio, ubicado en la Plaza Juan Ramón Gómez; y se apoyó la realización de más de 400 actividades impulsadas por organizaciones del territorio.
Más oportunidades para todas las edades
Las políticas sociales ocuparon un lugar relevante en la gestión.
Más de 800 personas mayores participaron de actividades recreativas, culturales y de formación promovidas por el Municipio B.
Asimismo, más de 90 niñas y niños accedieron a cupos de cuidados y se fortalecieron las oportunidades de acceso al deporte con iniciativas como la Seregni Fitness y mediante convenios con los Clubes Cordón, Defensor, Olympic, Hebraica Macabi; la Asociación Cristiana de Jóvenes y Sutel.
El proyecto Mi Escuela, Mi Barrio continuó consolidándose como una de las principales políticas territoriales dirigidas a las infancias. Actualmente trabaja junto a las nueve escuelas públicas del territorio y alcanza a más de 3.000 niñas y niños, mediante actividades educativas, culturales, deportivas y ambientales.
Durante este período se realizaron mejoras en los entornos escolares, se fortalecieron las huertas educativas y los proyectos de compostaje y clasificación de residuos, se promovieron actividades vinculadas a la memoria afrodescendiente, la igualdad de género, el acceso a la cultura y la convivencia, además de propuestas deportivas y acuáticas desarrolladas junto a clubes e instituciones del territorio.
Un trabajo en red
Detrás de cada una de estas acciones hay un trabajo articulado entre el Municipio, las organizaciones sociales, las instituciones y los vecinos y las vecinas.
Esta acciones fueron posibles gracias al compromiso diario de las funcionarias y los funcionarios municipales, así como al trabajo conjunto con más de diez convenios e instituciones que desarrollan proyectos con impacto social en el territorio, entre ellas: el Poder Judicial; la Facultad de Ciencias Sociales; la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (Dinali); la Dirección Nacional de Medidas Alternativas (Dinama); las Cooperativas Avanzar, Por Montevideo, Pozos del Rey y Caminos; las ONG Silbadora y Nosotros; y la Asociación de Psicoterapia Adleriana del Uruguay (APAU).
Este primer año de gestión reafirma el compromiso del Municipio B con una forma de gobernar basada en la cercanía, la escucha y el trabajo conjunto con la comunidad.
